| ANÉCDOTAS DEL MAESTRO
GARBARINO CON JUGADORES DE LA ELITE MUNDIAL |
| El Maestro Garbarino, ha tenido la
ocasión y el orgullo de jugar ante "Colosos del Ajedrez Mundial" Ha jugado en un torneo efectuado en la Ciudad de Mar del Plata, contra, quizás el mejor jugador de todas las épocas: Garry Kasparov, en un torneo de partidas a 5 minutos, en esa partida, Garbarino conducía las piezas blancas y tuvo buena partida tras la Defensa Siciliana que opuso su caracterizado adversario. La partida la definió el Campeón Mundial por ese entonces, siendo el año 1993, en el apuro de tiempo. Tras la partidas Kasparov me brindó un elogio " So So", que viniendo de la persona de Kasparov, que suele no tener límites ni diplomacia, con sus acotaciones y expresiones, puedo darme por satisfecho, ya que en una ronda posterior, cuando lo enfrentó el MI argentino: Marcelo Tempone, le dijo: " Very Bad". En este torneo tuve el orgullo de entrar entre los premiados, siendo el orden de clasificación: 1º GM Garry Kasparov, 2º GM Miguel Quinteros, 3º GM Pablo Ricardi, 4º GM Hugo Spangenber, 5º MI Rodolfo Garbarino, delante de la mayoría de los mejores jugadores de nuestro país.
Tuve la oportunidad de conocer en España, más precisamente en las tierras catalanas de San Cugat del Vallés al actual Campeón Mundial: Topalov, (1992). El año anterior, a este encuentro, había tenido la oportunidad de compartir varios torneos e intervalos de los mismos, con su actual manager y entrenador: Silvio Danailov, donde incluso, parábamos juntos en la casa de un amigo en común en la ciudad catalana de Sabadell: Allí este maestro internacional, que al año siguiente lo iba a acompañar en su gira, quien el intuía que sería el próximo Campeón Mundial de Ajedrez. Por entonces, en Argentina, ya estaba dando que hablar, Hugo Spangenber, quien es de la misma generación de Topalov, y quien había sido entrenado por mi, y yo lo decía a este jugador Búlgaro, que mi alumno, iría a llegar más lejos en el mundo del ajedrez. Sin ninguna duda, Hugo Spangenber, tenía un talento sin igual, tal vez, el mayor que ha habido en la Argentina en los últimos 30 años, pero, mi colega Danailov, igual tenía razón. Cuando me presentó a este joven de 17 años, éste me felicitó por la partida que se reproducía en el Boletín del torneo de San Cugat del Vallés del año anterior, en que yo me había proclamado vencedor, en donde en esa partida decisiva, le gané en 20 jugadas con negras, a un MI Español: Antonio Gual, en una partida con gran dinámica y rematada con sacrificios de piezas. Las palabras exactas de Topalov en su por entonces precario castellano, fueron: "Gran Partida Garbarino". Mi alumno y amigo, Horacio Keller, tuvo la suerte de poder ir a ver el Mundial de Ajedrez, que se disputó en Potrero de Funes, provincia de San Luis, en donde 13 años después de esa anécdota, se proclamara Campeón Mundial. Horacio, ha pedido mio, le obsequió de mi parte, mi libro "El Maestro de Ajedrez", con una dedicatoria personal: "Para el futuro y por muchos años Campeón Mundial". Desde luego, que Topalov me recordaba y Horacio Keller, filmó con su cámara filmadora las palabras de recuerdos afectuosos, por parte de Topalov hacia mi persona, que lamentablemente, no pudieron ser reproducidos por problemas técnicos de la cámara de mi amigo.
Otra anécdota ocurrió durante la disputa del Campeonato Mundial Juvenil (1982) en Copenhagüe, Dinamarca, en donde me ubiqué en el puesto 22 entre 70 participantes, y en una de las partidas, me tocó enfrentar a quien fuera luego el desafiante al Campeonato Mundial, el británico Nigel Short. En una partida previa, Short, le tocó enfrentar al MI Marcelo Tempone, quien ya le había ganado una partida anterior, y con su habitual confianza, decía que: "pensaba secarle la cancha y ganarle un final, ya que de técnica no entendía nada". Ante mi estupor, Tempone demostró sus grandes dotes ajedrecísticas, volviéndose a imponer al inglés, y entonces, como yo tenía score favorable contra Marcelo, pensaba que tenía buenas chances de imponerme. Recuerdo que la partida comenzó con una Defenza Francesa, variante Guimard y se desarrolló por caminos teóricos, las primeras 12 jugadas, en donde mi rival, comenzó con una catarata de sacrificios, jugados a gran velocidad, en donde yo recién pude darme cuenta de lo que se trataba, en la posición final, en la jugada 22, en donde recibía Mate inevitable.
A continuación les comentaré acerca de dos partidas de 5 minutos por jugador. La primera: disputada durante un Torneo Blitz en el día Libre del desarrollo del Campeonato Mundial para menores de 26 años, disputado en Chicago, Estados Unidos, (1983), me tocó enfrentar al GM de Estonia: Elvest. Recuerdo que los dos primeros de cada grupo, se clasificaba a una final en donde participarían ocho jugadores, y dicha partida, era decisiva, para el segundo puesto de mi grupo, mi adversario, logró ventaja material decisiva, con una Torre de ventaja, habiendo movido su Rey. El mismo volvió a su casilla de origen, y de pronto, efectuó el enroque, a lo que yo de inmediato, le dije a mi adversario "Imposible", a lo cual Elvest, intentó regresar su jugada y mover otra pieza. entonces, como si me encontrara en los Salones del Club Argentino, jugando el tradicional Torneo Semirápido, dije "Arbiter, arbiter", a lo cual mi prestigioso rival, decidió abandonar el juego. La segunda: fue una partida de 5 minutos, realizada por internet, ante el GM inglés John Nunn, en esta partida, mi adversario contaba con un peón de ventaja, en un final de Torres y Alfiles de distinto color, y quedaban 30 segundos en su reloj, contra 20 en el mio, y viendo que mi rival no hacía nada por ganar la partida, me atreví a ofrecerle el empate, a lo cual luego de pensar algo más de veinte segundos, rechazó y jugó; y cuando le quedaban 4 segundos, fué él que me ofreció el empate, una jugada tras otra, que efectuábamos a gran velocidad, y finalmente, el tiempo lo condenó a la derrota. Tras finalizar el encuentro tuve unas ofuscadas palabras con este prestigioso GM Inglés, en donde yo le decía "rules its rules" y el me contestó "fare play ist fare play". Esta es una de las múltiples anécdotas, en el fragor de la batalla, en los encuentros por la Web, en donde los que tomamos el Ajedrez con gran pasión, tenemos espacio para un ligero exabrupto, pero luego en definitiva nos arrepentimos.
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